«Pongamos el corazón en todo lo que hagamos y todo saldrá bien, porque se gana más al dar que al recibir»

Foto Milagros Orotava

Milagros González Chaves es una «todoterreno». Además de su trabajo y su familia, lleva años como voluntaria en la parroquia de la Concepción y el Arciprestazgo de La Orotava, del que actualmente es coordinadora. Amante del senderismo y la naturaleza, siempre está cuando se la necesita, como así demostró durante los peores días del Estado de Alarma y el confinamiento por la Covid-19.

– ¿ Cómo ha sido el último año en el Arciprestazgo desde que se decretó el Estado de Alarma y el posterior confinamiento?

«Ha sido un último año y medio muy complicado; por una parte, por el miedo o temor al virus en sí, y, por otro, el no saber a qué nos enfrentábamos, con qué nos íbamos a encontrar. No obstante, desde un primer momento teníamos claro que el acogimiento y la atención a las familias había que seguir haciéndolo con todas las medidas de precaución que teníamos, aunque a veces esos medios fueran escasos, teniendo en cuenta la falta de mascarillas, guantes, gel, etc. Igualmente, teníamos la incertidumbre de cómo íbamos a cumplir con la demanda de las familias…, con las iglesias sin celebraciones y, por tanto, sin colectas, que es nuestra principal fuente de ingresos para cubrir las peticiones de ayudas. En nuestro caso, pudimos contar con las Hermandades de la parroquia, que parte de los gastos que tenían para la Semana Santa, al no celebrarse, fueron destinados a Cáritas, al igual que muchos fieles que hicieron donativos.

– ¿ Cuál fue la respuesta de la comunidad parroquial y del municipio?

«Gracias a Dios, nuestra comunidad parroquial y muchas personas y asociaciones dieron respuesta a ese llamamiento de solidaridad y hemos podido responder a las necesidades de las familias más necesitadas. Aun hoy, hay colectivos y particulares que nos preguntan si vamos bien o necesitamos algo para seguir. Hemos visto muchas generosidad de las personas no pertenecientes al voluntariado de Cáritas, que se ofrecieron y todavía siguen en el llamado “Caldero Solidario”, preparando la comida caliente para el Centro de Día para personas sin hogar, un centro que también nació en esta etapa, y para el que se ofrecieron muchas personas para colaborar.

–  «A nivel personal, ¿qué momento fue el más difícil?

«Como ya he dicho, lo más difícil fue la incertidumbre del primer momento, el confinamiento, el miedo de que te pararan por la calle cuando bajaba a Cáritas; el miedo de no saber si podíamos cumplir con el objetivo de acompañar y atender a las familias, de que tuvieran sus necesidades cubiertas, que sabía que iban a aumentar al estar con sus hijos en casa confinados. Por ejemplo, los desayunos que se dan en los colegios tenían que suplirlos en casa, lo que conllevaba más gastos. Otras familias, además, no tienen tablets, ordenadores, o ni siquiera Internet, por lo que sus hijos no podían hacer las tareas que les mandaban en el colegio. Había situaciones muy duras».

– ¿Cómo están viviendo toda esta situación los participantes y personas que acuden al Arciprestazgo en busca de ayuda?

«Los participantes vieron aumentados sus gastos, y muchos se quedaron en ERTE o sin trabajo; pero otros, que trabajan en la “economía sumergida”, que sabemos que “malviven” haciendo “cáncamos”, se vieron sin nada. Solicitaban ayuda a los Servicios Sociales, que también se vieron desbordados; por un lado, por las familias que pedían prestaciones o soluciones y, por el otro, al estar los técnicos municipales “teletrabajando” no podían dar respuesta a todos. Por eso, nos venían a nosotros para que, además de ayudarles con alimentos, les ayudáramos a pagar recibos de alquiler, de agua, de luz, etc. Ahora mismo, estamos viendo cómo nuestra lista de familias atendidas sigue aumentando y sabemos que seguirá así un tiempo, y solo podemos confiar y agradecer a toda la feligresía y a los movimientos parroquiales que siguen pendientes de las personas vulnerables, para echarnos una mano o las dos, y así poder seguir cumpliendo nuestra tarea.

– ¿Cómo valora la Acción de la Iglesia en estos momentos?

«La Iglesia se ha tenido que adaptar a los tiempos que estamos viviendo. Ha habido un acercamiento; se ha volcado, quizás más que nunca, en las necesidades que tenemos en Cáritas para que nuestras familias vivan con dignidad; priorizando a las personas sobre otros gastos superfluos. Esta pandemia nos ha tocado el corazón a todos; la pregunta de “¿y si me toca a mi?”, nos ha hecho ponernos en el lugar del hermano más desfavorecido. No todos tenemos grandes medios para ayudar, pero damos en la medida de nuestras posibilidades, un granito que, poco a poco, puede hacer una montaña. Y debemos seguir teniendo fe para que el Señor nos ayude a seguir siendo solidarios y que esta “crisis” se vaya…, o por lo menos que sea más llevadera. Si nos diéramos cuenta del valor y el contenido tan hermoso que encierra el Mandamiento dado por el Señor: Amar al Prójimo como a nosotros mismos, tendríamos más “visión” y podríamos situarnos junto al hermano que sufre, porque ese hermano puedo ser yo. Si realmente fuéramos conscientes de lo que muchos de nuestros hermanos y hermanas están pasando, que no viven en condiciones dignas, muchos de ellos sin un techo donde cobijarse o una simple manta para el frío, lograríamos un mundo más justo y equitativo. Por eso, yo animo a que pongamos el corazón en todo lo que hagamos y todo saldrá bien, porque se gana más al dar que al recibir».