«La Iglesia tiene que dar un paso adelante y seguir denunciando las injusticias y dejaciones que provocan que muchas personas estén apartadas y sin esperanza»

IMG-20210831-WA0000

Ángeles Aguilar Rodríguez lleva poco más de un año como coordinadora de Cáritas Arciprestal de Icod, aunque anteriormente ya colaboraba como voluntaria en la Cáritas interparroquial de San Marcos y también con otras entidades de la Iglesia. Para ella, este último año, especialmente a raíz de la declaración del Estado de Alarma en nuestro país y el posterior confinamiento, ha sido «muy extraño». «Hubo que reconducir y adaptar las actuaciones que se venían llevando a cabo en el Arciprestazgo, de forma que nadie se sintiera abandonado».

«Se dejaron aparcados proyectos como la formación del voluntariado, primero por el confinamiento y después por la reducción de los aforos y las restricciones sanitarias», recalca Ángeles, quien deja claro que entonces decidieron poner el foco «en la atención a los participantes», un objetivo que se logró, a pesar de que «hubo que cerrar las acogidas parroquiales y centrarlas en la arciprestal».

En su opinión, «la respuesta de la comunidad ha sido y continúa siendo muy positiva, muy solidaria con los hermanos y hermanas que atraviesan momentos de dificultad en esta época tan complicada, que incluso han visto agravada más su delicada situación». «En cuanto a las respuestas que recibimos por parte de las administraciones, «las reuniones con los responsables de los ayuntamientos en su mayoría fueron muy fructíferas, teniendo por su parte total colaboración y comprensión, incluso se han producido cambios en algunas actitudes que perjudicaban a las personas que se acercaban a Cáritas en busca de ayuda».

Para ella, a nivel personal, «el momento más complicado fue cuando se comunicó el confinamiento de la población, sobre todo por la incertidumbre, la falta de medios y el desconocimiento del alcance de esta pandemia». «El miedo que provoca la falta de información está siendo una de las cuestiones más difíciles de sobrellevar, pero el ser humano se adapta a todo, y poco después todos nos hemos acostumbrado al uso de las mascarillas, a mantener las distancias y a las demás medidas de precaución que a día de hoy ya tenemos incorporadas con normalidad».

Aun así, Ángeles deja claro que «no se me escapa que vivimos unos momentos muy complicados en muchos sentidos y sigue
preocupándome mucho la situación, no sólo sanitaria, también la crisis económica que complica muchísimo la vida y las posibilidades de
tantas familias».

«En nuestro caso, los participantes a decir verdad siempre fueron atendidos con total normalidad; es más, en la encuesta que se llevó a cabo entre ellos cuando acabó el Estado de Alarma todos opinaron muy positivamente sobre el trato y la acogida que se les ofrece por parte de las personas que los atendemos». «Pero soy consciente de la angustia que todo lo que estamos viviendo les provoca, añadiendo a la problemática que ya estuvieran sufriendo un importante motivo de zozobra e intranquilidad». En esta línea, la coordinadora arciprestal de Icod insiste en que «hoy más que nunca, la Iglesia tiene que dar un paso adelante para acompañar a nuestros hermanos y hermanas en situación de necesidad, así como denunciando las injusticias y dejaciones que provocan que muchas personas se encuentren apartadas y sin esperanza».