Juan Rognoni: “A lo largo de la pandemia hemos registrado en Cáritas un 50% más de solicitudes de ayuda”

Juan Rognoni

Una parte de la población, en torno a unas tres cuartas partes de la misma, no solo no han encontrado un alivio a su situación de indefensión que venían arrastrando, sino que, su realidad de dependencia social se ha empeorado con la nueva crisis sanitaria.

Este sector desfavorecido de nuestra sociedad, al que se incorporan incluso  trabajadores y trabajadoras con nóminas, del todo insuficientes para hacer frente a una realidad que les supera, o aquellos que están bajo un ERTE, solo encuentran alivio y apoyo en organizaciones como Cáritas, que como consecuencia de la pandemia han tenido que redoblar los esfuerzos.

Rognoni es alguien con los pies sobre la tierra, y también nos orienta en algunas labores que debemos afrontar como individuos y como organismos.

¿En qué ha cambiado esta pandemia la labor que ha venido desarrollando Cáritas hasta ahora?

«Nos ha obligado a adaptarnos a una situación absolutamente nueva, y lo que primero hicimos tras la declaración del Decreto de Alarma, fue recolocarnos en las actividades que veníamos haciendo con normalidad para centrarnos en lo más urgente, que en aquel momento fue tomar la decisión que desde las parroquias se atendieran a todas aquellas familias que vinieran solicitando ayudas de emergencia y, por otro lado, centrando toda nuestra fuerza en el colectivo de las personas sin hogar».

¿Con esta situación, imagino que a muchas personas se les ha sumado las secuelas que arrastraban de la anterior crisis económica?

«El año pasado, cuando presentamos el Informe de Pobreza de Cáritas, y en concreto de Canarias, ya habíamos detectado un índice del 29% de exclusión social y, a partir de ahí, nos podemos imaginar que la pandemia lo único que ha hecho es incrementar las necesidades personales, pero también la necesidades de acción de Cáritas y otras entidades que han tenido que atender la emergencia y apagar los fuegos por esta emergencia sanitaria, con muchas personas que ya estaban en una situación límite, pero que podían mantenerse».

Según sus cálculos y experiencia, ¿cuál sería ahora la incidencia de la exclusión?

«Ha ido variando e incrementándose durante todo el proceso de la pandemia. Desde Cáritas pusimos un teléfono para que la gente con dificultades se pusiera en contacto con nosotros, y desde el mes de abril a junio hemos pasado de unas 300 solicitudes a 1.900, sufriendo un proceso brutal de solicitudes de apoyo, que ahora se ha moderado un poco. No obstante, con la incertidumbre que hay de cara al futuro, no sabemos a dónde se puede llegar».

Vamos, que casi han triplicado la asistencia.

«Sí. Se podría decir que sí. A lo largo de la pandemia hemos alcanzado casi un 40% o un 50% más de solicitudes de ayuda por parte de Cáritas».

¿Y cuál es el perfil de las personas que acuden ahora a Cáritas? ¿Ha cambiado respecto a quienes acudían de manera habitual?

«Sí ha cambiado y se han incorporado al perfil de usuarios que teníamos, más compuesto por personas en una situación de pobreza crónica, aquellos que puntualmente ha empezado a vivir en una situación de dificultad por contar con trabajos en precario, con salarios muy justitos o incluso que viven de la economía sumergida. También acuden a nosotros personas que de un día para otro se han quedado sin ingresos, como cuidadores o cuidadoras de personas mayores o empeladas del hogar, que se han visto obligadas a pedir ayudas de emergencia porque no tienen nada que comer».

Cáritas, imagino, hará todo lo que pueda y esté a su alcance, pero ¿cómo se están comportado las instituciones en esta crisis?

«Todo es poco y, la verdad, es que hace falta mucha más ayuda. Si hemos observado que ha habido una preocupación por parte de las administraciones y agradecemos que hayan querido ayudar ante esta situación que se nos ha echado encima. Eso lo valoramos, pero otra cosa es que esto haya que mantenerlo y no hagamos lo que ha pasado en otras crisis anteriores, que de repente a quien primero se ataca es al sector social y a la asistencia social cuando no hay recursos. Hay que concienciar a las administración que la asistencia social se mantenga como una prioridad, porque ahora mismo es muy importante».

¿Y esta crisis está afectando por igual a las zonas urbanas, barios o espacios rurales?

«Normalmente, en zonas urbanas es donde este tipo de situaciones se aplican con mayor gravedad, porque en el mundo rural hay una serie de ayudas familiares o grupos reducidos de apoyo y protección, donde es más familiar el compartir. En la ciudad, es más anónimo e impersonal, y la situación de las personas es de mayor soledad. En las ciudades y zonas de mayor población, esta realidad afecta mucho más. Sin embargo, esta pandemia acaba afectando en todos sitios, porque tiene una gran dimensión y no hay que dejar fuera a nadie».

¿Esta nueva situación, a su vez, genera nuevos márgenes de ayuda y apoyo?

«Durante el periodo inicial de la alarma se notó un incremento de la preocupación por entidades privadas y públicas, e incluso de donantes habituales de Cáritas que han contribuido, lo que agradecemos porque podemos seguir con nuestro trabajo de apoyo al incremento de familias asistimos. El tema está en la responsabilidad que podamos tener cuando pase el primer periodo, para poder mantener todos en el tiempo las ayudas después de esa urgencia, para no decaer porque se normaliza la situación y hay que evitar que se agote la solidaridad».

¿Con  la experiencia acumulada, desde Cáritas qué vigencia o duración creen que tendrá esta situación de necesidad?

«La incertidumbre es la palabra que preside toda esta situación, porque hemos pasado de una situación después del confinamiento en Canarias, donde pensábamos que estábamos más protegidos, pero hemos llegado hasta situarnos donde estamos. No creo que todo se haya hecho mal,  pero se está evolucionando y debemos ir con mucho cuidado. Tenemos que ir con periodos cortos y no bajar la guardia porque esto se prevé, por lo que dicen los expertos, que va a ser largo».

¿De qué sectores que son productivos se están solicitando las ayudas en estos  momentos?

«En Canarias hay muchísima población afectada, aparte del turismo, naturalmente, hay muchas  personas que contaban con un trabajo que estaba al límite y han pasado de un día para otro a no tener nada. También hay muchos afectados del ingreso mínimo vital y por los ERTE, que lo han solicitado y tienen derecho a ello, pero están tardando en cobrar o no lo están cobrando».

¿Cómo compagina Cáritas los programas que ya tenían en marcha con ese incremento de  más de un 50% de solicitudes de ayuda?

«Vamos adaptándonos. Nos hemos tenido que reorganizar con los programas de acompañamiento para atender al mayor número de personas, adaptando el ritmo que teníamos antes. Todo lo que tiene que ver con el programa de acceso a la vivienda o los proyectos de empleo como Barrios por el Empleo, vamos poco a poco adaptándonos con las medidas de seguridad, para volver, en la medida de lo posible, a la nueva normalidad. Con los casos de emergencia, procuramos estar lo más atentos posible».

¿Y en qué medida afecta el actual flujo migratorio que está llegando a las islas?

«Cáritas no está en la primera línea de asistencia de estas personas, pero si es cierto que, cuando pasan por ciertos periodos que abarca más es aspecto del asilo y dejar de estar protegidos por esas otras entidades, pasan a ser personas con necesidades, y vienen a nosotros. Cuando esto ocurre, el incremento de la demanda es muy significativo y la vulnerabilidad de este colectivo es muy importante».

A Canarias han llegado alrededor de 6.000 migrantes en patera o cayuco en la actual crisis migratoria. ¿Cuál es el futuro de estas personas?

«Si no se toman medidas para que puedan seguir su viaje a la Península y poder repartirlos por otros sitios y se empiezan a concentrar en Canarias, el problema es muy grave y se podría crear un “Lesbos” o un archipiélago en el que se concentra toda la inmigración, y esto no se puede permitir. Tenemos que dar salida a estas personas, porque una vez que entran de manera administrativa irregular, no solo es un problema de Canarias, sino que también es un problema de España y de Europa y, como tal, se deben tomar medidas, porque si no, esto va a ser insostenible».

¿De qué manera se puede ayudar desde la sociedad para que la situación en la que estamos inmersos sea más sostenible?

«Nosotros siempre estamos abiertos a intervenir a través de tres vías en las que nos movemos, que son la económica, en la medida de que cada uno ayude con lo que pueda. Luego está la colaboración con voluntariado, que consiste en echar una mano con el tiempo de que se disponga para asistir a los hermanos que lo necesitan y, luego está el apoyo moral, para los que son creyentes a través de la oración y el apoyo de quienes no lo son, con la sensibilidad hacia nosotros y, a su vez, a las personas que nos necesitan».

¿Lleva ya algo más de un año al frente de Cáritas y lo ha hecho sustituyendo a alguien que estuvo muchos años al frente y que es, en sí mismo, una institución, cómo ha sido este periodo?

«Sustituir a Leonardo Ruiz del Castillo es un reto, y he procurado todo el tiempo aprender de la labor que ha desarrollado en Cáritas que es muy para seguir. En este tiempo, el nuevo equipo directivo hemos intentado aterrizar y conocer la realidad. Hemos intentado, en la medida de lo posible, mejorar los servicios, tanto la parte laboral, de las personas que trabajan con nosotros, como de los 800 voluntarios que tiene Cáritas en las parroquias. En medio, nos llegó la pandemia y, a partir de ahí cambió todo lo que es el trabajo normal».

¿Cuál va a ser el futuro más inmediato de Canarias?

«Es un futuro preocupante pero debemos afrontarlo con ilusión. La realidad no es buena, pero desde el sector público, el privado y los particulares tenemos que ser conscientes de que esto debemos levantarlo entre todos. Debemos afrontar lo que viene con ilusión y sin dejar a nadie atrás y que además podamos tener una situación económica un poco más desahogada, para también poder atender mejor quienes más lo necesitan».

 

                                                          Entrevista publicada en el diario digital «El Blogo Feroz» (Autor: Tachi Izquierdo)