Hombre, soltero, de unos 45 años, en el área metropolitana… y sin hogar

17 Resumen ejecutivo

Hombre, soltero, español, con 45 años de edad media y deambulante por el Área Metropolitana. Es el perfil de las personas sin hogar en Tenerife. Así lo precisa el informe de 132 páginas sobre las personas en situación residencial extrema en la Isla presentado por Cáritas el pasado mes de abril. Lo corrobora su coordinadora, Úrsula Peñate. El detallado trabajo establece que 1.784 personas estaban dentro de la clasificación del sinhogarismo a finales del pasado año. La base para recoger los datos, referidos al último trimestre de 2020, han sido los distintos recursos de la organización humanitaria y, sobre todo, las encuestas directas en el trabajo de campo diario de su Unidad Móvil de Acercamiento en Calle (UMAC). Los estrictamente sin techo suponen el 60% del total frente al resto, ese 40% que corresponde a quienes residen en infraviviendas, inseguras o inadecuadas.

Los problemas económicos (293 personas, el 47,3%), la carencia de una red de apoyo (201, 32,5%) y en tercer lugar las adicciones (128, 20,7%) son los principales detonantes de la situación. En cuanto a esas adicciones dominan el alcohol (24%), los alucinógenos (12,6%) y los antidepresivos (12,2%). Otro factor en auge los últimos años entre los que originan la pobreza, incluida la residencial es la salud mental; mejor dicho, su carencia que afecta a 143 personas, el 22,1% del global. En distintas fases del proceso de la enfermedad como son las de reconocimiento y diagnóstico.

Peñate detalla: «Aunque el perfil de las personas en situación de calle es muy variado, sí es cierto que, según el estudio realizado, el retrato predominante es el del varón» (78,2%). También han sido identificados 78 menores (la mayoría, 49, en el Sur). Otras características del rostro de los sin hogar en la Isla son «la condición de solteros y que duermen en la calle o en espacios públicos –soportales de edificios, cajeros, etcétera–». Mayoritariamente, añade, «en la zona Metropolitana por la concentración de servicios de atención especializados existentes en el entorno». Por último, se trata de una persona “de origen nacional, canario o español, sin ingresos y con un rango de edad que oscila entre 40 y 55 años en el caso de los hombres, y de 25 a 45 años en el de las mujeres”.

Aumentan las mujeres

A pesar de esa mayoría de varones, «el número de mujeres sigue creciendo y ya representa una de cada cinco personas identificadas», señala Peñate. Personas que, subraya la trabajadora de Cáritas, «tienen dificultades de acceso a derechos básicos como son el abastecimiento de agua potable, el empadronamiento, los servicios sociales, los sanitarios y las tramitaciones esenciales». Se trata de personas expuestas, añade la coordinadora del informe, «a un alto índice de situaciones de violencia por encontrarse en un estado de exclusión residencial extrema». También corren el riesgo, concluye, «de tener que aceptar trabajos irregulares o en condiciones esclavistas, insultos, robos, agresiones físicas, practicar la mendicidad y la violencia sexual, en el caso de las mujeres».

Las elevadas cifras de sinhogarismo en Tenerife no pueden achacarse a la pandemia de la Covid-19 que cumple este 2021 su segundo año de expansión mundial. Por contra, en opinión de Peñate, «la situación de exclusión residencial extrema es superior a un año, lo que evidencia un problema estructural y un débil sistema de protección social”. La experta continua: “Las personas de origen extranjero, un 35% de las identificadas, presentan un rango de edad predominante de 36 a 55 años”.

Representan un colectivo “muy heterogéneo de nacionalidades (65 países diferentes)”. Los más numerosos son los de origen marroquí, venezolano e italiano. Cuatro de cada diez de origen extranjero está en situación administrativa irregular. Eso supone «más dificultades respecto a los españoles para acceder a los derechos más elementales» subraya Úrsula Peñate. Entre ellos el empadronamiento, el acceso a los servicios sociales o a los centros de salud y hospitalarios, así como a medicamentos esenciales, debido, principalmente, resume la representante de Cáritas “a las dificultades idiomáticas y porque el miedo a ser expulsados y las trabas burocráticas hacen que no accedan a los pocos derechos que tienen reconocidos”.

En primera persona

Tal vez lo más valioso de este informe, ya de por sí de un enorme interés, sean los 48 testimonios reales de personas de toda la Isla incorporados al dossier del diagnóstico. Una pequeña muestra de ocho de ellos, distribuidos por la geografía isleña, es suficiente para comprobar la dimensión de esta lacra del sinhogarismo en alza. Empezando por el Norte. Esta es la historia de un hombre de 52 años de la zona: «Yo soy soldador, pero hago de todo. Estaba esperando para entrar en una plataforma, pero el 14 de marzo empezó la pandemia y ya no trabajé más. No pude pagar la casa y por eso me compré una tienda de campaña. Aquí se está bien, de un modo u otro, y con la buena temperatura, perfecto. Siempre pienso en mi persona y trato de estar limpio; a ver cuánto dura. Armo mi tienda a la noche y la desarmo por la mañana; en 40 segundos la monto y en 40 segundos la cierro”. Otro varón norteño en este caso de 53 años: «Yo tengo amigos y me quedo en el coche. Somos ocho hermanos, pero paso de estar complicándole la vida a nadie, ni a mis hijas”.

Desde el Sur

Dos historias desde el Sur. La primera de un hombre de 65 años: «Desalojan La Caleta. Nos echan. ¿A dónde quieren que vayamos? No dan una solución. No somos una mesa que se saca y se pone. Te echan de ahí y adónde vas. Nadie te dice nada. Vamos a cerrar la playa, vamos a acabar con el problema y se acaba, pero somos personas, están pasando cosas y cada una tiene su historia». Segunda vivencia personal, la de una mujer de 25 años: «Con la paga que tengo… ¿para qué voy a alquilar una vivienda?, ¿para quedarme luego sin dinero? Prefiero estar en mi caravana y utilizarlo para mis cosas. Es muy importante hablarlo, decirlo, que se escuche, que se nos escuche, que se sepa que esto es lo que está pasando en la calle. Hagamos de esta lucha, nuestra lucha».

Área metropolitana

Tres retratos de personas sin hogar del Área Metropolitana. El primero, hombre de 54 años: « Me manejo con lo justo y con las ayudas es más complicado. Con Internet, hoy en día, el que sepa de eso, las tiene garantizadas». Mujer, de 22 años: «Ver que tras años en la calle, ahora sí se me están ayudando, es como un paso más; como ir empezando a salir; ya tienes una mano, te la ponen para que tú llegues al escalón. La situación se está haciendo muy difícil; cuando me duele mucho, para escapar de ese dolor, me hago daño. Tomo … (relaciona hasta cinco medicamentos) para la depresión. Tengo ansiedad desde los 12 años; a veces me bloqueo, me descompenso, salgo deambulando por la calle hasta que me encuentra mi pareja o una ambulancia”.

Tercera historia, la de un hombre de 62 años: «No me siento solo; con los animales me divierto y me entretengo. Con ellos juego y me olvido de todo. Durante el confinamiento, en una salida a darles de comer, la policía me paró y no me trataron de buena manera. Me dijeron Ya te cazamos ¿Yo soy un animal para que me digan que ya me cazaron? Además, me sancionaron, pero no pagué los 300 euros que me pusieron de multa”.

El principal foco de atracción

Santa Cruz y La Laguna, el Área Metropolitana, atraen a las personas sin hogar del resto de la Isla. La causa es el número de recursos sociales específicos para ellos en este entorno. Como el Albergue Municipal en la capital tinerfeña o distintos proyectos de Cáritas. Sin olvidar la condición de sede de las distintas administraciones públicas. La organización humanitaria contabiliza a 847 personas en situación de sinhogarismo en Santa Cruz de Tenerife, el 47% del total de la Isla (1.784). En La Laguna son 217, el 12,2%. Casi el 60% se encuentran en este ámbito geográfico porque buscan o han encontrado ayuda de atención y acogida. Esta realidad responde a las carencias en ayuda residencial en la gran mayoría de los 31 municipios . Ese es el origen de la migración interior de los sinhogar hacia el Área Metropolitana, y, sobre todo, a Santa Cruz. El extenso estudio de Cáritas concluye con una serie de recomendaciones en todos los niveles de la administración pública. Desde la actualización anual de un censo a la elaboración de planes integrales de atención e intervención ante la exclusión social. Para garantizar el acceso a la asistencia sanitaria, a la vivienda o a la protección, entre otros derechos.

 

Artículo publicado en el periódico El Día de Tenerife (Autor: José Domingo Méndez)