Cáritas Diocesana de Tenerife mantiene activos y evita la soledad a más de un centenar de personas mayores en la provincia

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Cáritas Diocesana de Tenerife ha hecho balance de un año tan complicado como 2020, el de la pandemia del coronavirus, en el ámbito de los mayores. El resumen de las actuaciones de sus voluntarios y de la experiencia en primera línea de los equipos multidisciplinares es que son tres los factores fundamentales para tener una vejez saludable: empoderamiento personal, actividad, en el amplio sentido de la palabra, y compañía. Han atendido a más de un centenar de personas mayores en la provincia bajo dos premisas fundamentales: mantenerlos lo más activos posible y evitar la lacra de la soledad.

La institución apuesta por el envejecimiento activo, incluso de aquellas personas en mayor situación de vulnerabilidad social. La Covid-19 y las restricciones sanitarias impuestas han obligado al cierre de servicios durante buena parte del ejercicio 2020, aunque el acompañamiento se ha mantenido siempre de forma telefónica y a domicilio.

Dos frases del Papa Francisco resumen bien la filosofía de la organización humanitaria de la iglesia católica en el trabajo por los mayores. La primera es del Boletín del Vaticano del 15 de octubre de 2016: «Los ancianos son como los árboles, que siguen dando frutos incluso bajo el peso de los años». La segunda reflexión está incluida en el Evangelii Gaudium: «No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa».

Dignificar la atención

Desde Cáritas ponen en valor el trabajo de las parroquias y la incidencia y fomento de procesos de formación, al dignificar la atención. Apuntan que «nuestra tarea se centra en la escucha y el acompañamiento, con prioridad en el trabajo comunitario y la generación de redes de apoyo mutuo». Continúa esta reflexión en clave interna: «Las personas mayores que atendemos son los verdaderos protagonistas de su proceso y de su vida».

Reconocen que «es verdad que muchas de estas personas cuando llegan por primera vez a nuestros servicios se encuentran en situación de depresión, soledad, con principios de demencia, desorientados, con miedo, etcétera. Son patologías que afectan a muchos mayores de estos tiempos». Sin embargo, subrayan, «algo cambia en ellos y en ellas cuando empiezan a participar en nuestros centros y servicios. Vuelven a sentir su valía personal, a sacar todo ese gran valor que al cabo de sus vidas han ido teniendo y experimentando. Vuelven a sentirse personas capaces de tomar decisiones y exteriorizar sus verdaderos sentimientos y deseos»Valoran desde Cáritas: «Conseguimos ser una gran familia, donde los afectos, el cariño y el respeto son la base de nuestra relación; donde los profesionales, nuestro equipo de voluntarios y todas las personas que forman parte de este programa de y para mayores tenemos claro que nuestros protagonistas son ellos, su bienestar y su felicidad».

Los recursos

El programa de mayores de Cáritas Diocesana desarrolla su intervención mediante dos centros de estancia diurna, Hassidim y Las Nieves, ubicados en los barrios de Ofra (Santa Cruz) y Finca España (La Laguna). Prestan atención a personas con un grado moderado de deterioro físico o cognitivo, proporcionando servicios especializados con carácter preventivo y rehabilitador. Las personas usuarias reciben una atención integral e individualizada adaptada a sus necesidades y circunstancias. El proyecto Emaús, por su parte, se desarrolla en los salones parroquiales de Nuestra Señora de La Salud, en el barrio capitalino del mismo nombre.

La intención es transformar el tiempo libre en ocio para potenciar relaciones sociales, intergeneracionales y de solidaridad. Igualmente, en 2016 se puso en marcha un programa de acompañamiento en domicilio para personas que viven solas o pasan mucho tiempo en soledad. Está desarrollado por voluntarios. En Hassidim han sido atendidas 25 personas, 37 en Las Nieves, 22 en el Grupo Emaús y 5 en el servicio de acompañamiento. En total, 89, en un año «muy difícil» con factores nunca vistos como el confinamiento.

Además, desde finales de 2018 Cáritas Diocesana de Tenerife asumió la coordinación del proyecto «Santa Luisa de Marillac» en San Sebastián de La Gomera, un comedor al que acuden diariamente más de una docena de personas y que gestionan las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul. El principal objetivo del trabajo con los mayores de la institución eclesial es «mejorar la calidad de vida de los que pasan por nuestros recursos, combatir la soledad y el aislamiento y procurar que puedan mantenerse el mayor tiempo posible en sus domicilios habituales en condiciones de dignidad y bienestar».

Retos de futuro

La pandemia ha puesto de manifiesto la desprotección que sufren muchos mayores y la necesidad de poner en marcha más servicios que garanticen sus cuidados. Cáritas mantiene la apuesta por ofrecer cada día ese servicio de calidad, hacerlos visibles y seguir dándoles voz para que sean escuchados y se respeten sus derechos. Sin olvidar la necesidad de concienciar a la sociedad en su conjunto de «estar pendientes de las personas mayores solas que nos rodean».

 

                                                Artículo publicado en el periódico El Día de Tenerife (Autor: José Domingo Méndez)